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Print This Post Hu Jia, condenado a tres años y medio de cárcel

El activista de derechos humanos chino Hu Jia ha sido condenado a tres años y medio de cárcel por “incitar a la subversión del poder del Estado”.

 

¡ACTÚA!


Tras pasar meses bajo arresto domiciliario, Hu Jia fue detenido el 27 de diciembre de 2007. El 28 de enero de 2008 se presentaron formalmente cargos contra él, y el 18 de marzo fue juzgado en el Tribunal Popular Municipal Intermedio núm. 1 de Pekín.

Esta sentencia es un castigo contra Hu Jia por criticar públicamente las violaciones de derechos humanos en China, y una advertencia a cualquier otro activista de China que se atreva a plantear públicamente cuestiones de derechos humanos”, ha dicho Amnistía Internacional.

También convierte en una burla las promesas de las autoridades chinas de mejorar la situación de los derechos humanos en el periodo previo a los Juegos Olímpicos.

Antes de su detención oficial, Hu Jia había expresado públicamente su preocupación por los abusos contra los derechos humanos cometidos por la policía en Pekín, como la detención de activistas sin ajustarse al debido procedimiento legal. Esto fue lo que ocurrió con el activista en favor de los derechos a la tierra Yang Chunlin y el defensor de los derechos humanos Lu Gengsong, ambos detenidos también por cargos de subversión.

Durante su detención, Hu fue sometido a 47 interrogatorios largos y reiterados. No pudo acceder a su abogado, ver a sus familiares ni recibir tratamiento médico, ni siquiera la medicación que necesita tomar diariamente para la enfermedad hepática que padece a consecuencia de una infección por hepatitis B. Su esposa, Zeng Jinyan, sigue bajo arresto domiciliario junto con su hija de meses.

Amnistía Internacional considera a Hu Jia preso de conciencia y ha exigido su puesta en libertad inmediata e incondicional. La organización insta al Comité Olímpico Internacional y a los dirigentes mundiales que han apostado por las Olimpiadas a que expresen públicamente su preocupación por la difícil situación que atraviesan tanto él como otros muchos activistas pacíficos en China que han sido silenciados en el periodo previo a las Olimpiadas. De no denunciar la situación, se produciría una “conspiración de silencio” que las autoridades percibirían como apoyo tácito de tal represión.

Hu comenzó como activista sobre cuestiones relacionadas con el sida en 2001. Es cofundador del Instituto Aizhixing de Educación sobre Salud de Pekín y de Loving Source, organización de base dedicada a ayudar a niños y niñas procedentes de familias con sida.

Sin embargo, debido a sus actividades y a su franqueza al exponer sus opiniones, Hu Jia ha sido hostigado y golpeado reiteradamente por la policía. Según su esposa, Zeng Jinyan: “Sin contar una vez, en 2002, en que la policía detuvo a Hu mientras entrevistaba a unos habitantes de un pueblo en el que había un gran número de casos de sida, el 3 de abril de 2008 habrá pasado exactamente cuatro años bajo diversas formas de encarcelamiento”.

Hu amplió su campo de acción y comenzó a informar sobre una gama más amplia de violaciones de derechos humanos y a dar entrevistas a los medios de comunicación extranjeros. En noviembre de 2007 participó mediante una webcam en una sesión parlamentaria de la Unión Europea en Bruselas, en la que afirmó que China no había cumplido sus promesas de mejorar la situación de los derechos humanos antes de las Olimpiadas.

En un artículo publicado el 10 de septiembre de 2007 en su blog, Hu Jia afirmaba: “Todo el mundo debe saber que el país que está a punto de ser anfitrión de los Juegos Olímpicos no tiene elecciones democráticas, libertad de culto ni tribunales o sindicatos independientes. Prohíbe las manifestaciones y las huelgas. Es un Estado donde la tortura y la discriminación son prácticas muy extendidas, y que emplea un enorme sistema de policía secreta. Se trata de una nación que viola las normas de derechos humanos y la dignidad humana, y no está dispuesta a cumplir sus obligaciones internacionales”.

En una conferencia de prensa conjunta con el ministro de Asuntos Exteriores británico, David Miliband, celebrada en Pekín el 28 de febrero de 2008, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Yang Jiechi, afirmó: “Nadie será detenido por decir que los derechos humanos son más importantes que los Juegos Olímpicos. Eso es imposible”.

Amnistía Internacional cree que esta sentencia invalida la idea de que los ciudadanos chinos son libres de tener opiniones y decir lo que piensan sin sufrir represalias de las autoridades, y es una advertencia para otros activistas de China que podrían atreverse a plantear públicamente motivos de preocupación con respecto a los derechos humanos.

Hu Jia en su domicilio tras haber sido detenido en régimen de incomunicación, Pekín, julio de 2006.

¡ACTÚA!

Jueves, Abril 17, 2008 , 7:03 pm clasificado como: Acciones urgentes, China. Print This Post

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