Una “regla de oro” sobre los derechos humanos, esencial para que el Tratado sobre el Comercio de Armas sea eficaz
Ahora que los Estados miembros de la ONU se reúnen en octubre para estudiar el avance de las negociaciones sobre un Tratado sobre el Comercio de Armas, un nuevo y detallado informe de Amnistía Internacional insta a los líderes del mundo a que adopten una “regla de oro” sobre los derechos humanos. Esta regla dice sencillamente que los gobiernos deben prevenir las transferencias de armas cuando exista un riesgo importante de que sean utilizadas para cometer violaciones graves del derecho internacional humanitario y de derechos humanos.
En el periodo previo a los debates de la ONU de octubre, algunos Estados —como China, Egipto, India, Pakistán, Rusia y Estados Unidos— están intentando bloquear, demorar y diluir las propuestas, lo que podría hacer que el tratado no alcance sus objetivos y permitir que el comercio de armas siga desarrollándose sin control.
“Pese a la masiva luz verde de la mayor parte de la comunidad mundial, una pequeña minoría de escépticos desea conservar el caos del statu quo para poder mirar hacia otra parte cuando se producen transferencias ostensiblemente irresponsables, lo que hace que la mayoría de los mecanismos nacionales de control de armas y embargos de la ONU sean débiles e ineficaces”, declaró Brian Wood, director de control de armas de Amnistía Internacional.
El informe Sangre en la encrucijada: En defensa de un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas es el primer análisis detallado de los parámetros y el ámbito de un tratado de estas características en el que se estudian pormenorizadamente nueve casos de consecuencias catastróficas para los derechos humanos de un comercio de armas sin restricciones. Desde el conflicto en curso de Darfur hasta la represión militar en Myanmar y Guinea, pasando por la proliferación de la violencia religiosa en Irak, el informe muestra cómo y por qué las diferencias y lagunas actuales de las leyes nacionales sobre armas permiten que se cometan violaciones masivas de derechos humanos. El informe demuestra que sin una cláusula eficaz de derechos humanos, cabría la posibilidad de que el Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas no proteja a los más vulnerables.
“Los debates sobre un Tratado sobre el Comercio de Armas han llegado a una encrucijada. Los gobiernos pueden seguir ignorando las terribles consecuencias de las transferencias internacionales irresponsables de armas o cumplir sus obligaciones en un Tratado sobre el Comercio de Armas que contenga una “regla de oro” sobre los derechos humanos que contribuirá de hecho a salvar vidas y a proteger los medios de vida de las personas”, añadió Helen Hughes, una de los autores del informe.
China, Rusia y Estados Unidos, entre muchos otros países, aparecen en el informe como destacados vendedores de armas a países donde se cometen violaciones de derechos humanos bien documentadas. El informe utiliza los detallados estudios sobre los casos de Colombia, Costa de Marfil, Guatemala, Guinea, Irak, Myanmar, Somalia, Sudán y el Chad y Uganda para demostrar cómo y por qué una “regla de oro” es esencial para que funcione un Tratado sobre el Comercio de Armas:
* China y Rusia siguen siendo los mayores proveedores de armas convencionales de Sudán, armas que utilizan las fuerzas armadas sudanesas para seguir cometiendo violaciones graves de derechos humanos en Darfur. Rusia proporcionó helicópteros militares y bombarderos, mientras que China vendió a Sudán la mayoría de las armas y municiones de que dispone este país.
* En Irak, el Departamento de Defensa de Estados Unidos financia desde 2003 la mayor parte del suministro de más de un millón de rifles, pistolas y armas de infantería para 531.000 miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes en un proceso mal gestionado e irresponsable. Este suministro ha agravado la proliferación masiva de armas y abusos graves contra los derechos humanos que comenzó con el gobierno de Saddam. En los nuevos suministros han intervenido a veces actores dudosos en cadenas de suministro internacionales y existe una ausencia básica de rendición de cuentas por parte de los gobiernos de Irak, Estados Unidos y el Reino Unido, lo que ha propiciado desviaciones de suministros a grupos armados y mercados ilícitos.
* En Myanmar, pese a la persistente constante de violaciones de derechos humanos bien documentadas que cometen las fuerzas gubernamentales, China, Serbia, Rusia y Ucrania han suministrado a este país transportes blindados de personal, camiones, armas y municiones, mientras que la India ha ofrecido recientemente suministrar más armas.
El informe muestra gráficamente cómo continúan las violaciones del embargo de armas de la ONU en Costa de Marfil, Somalia y Darfur, en Sudán, debido a unas leyes nacionales débiles y a la falta de compromiso y capacidad de algunos gobiernos, lo que hace aún mayor la necesidad de un tratado eficaz. El hecho de que más del 80 por ciento de los Estados no haya establecido leyes para controlar el comercio de armas y su transporte agrava el problema.
“Este es el momento de un Tratado sobre el Comercio de Armas. Sesenta años después de la firma de la Declaración Universal de Derechos Humanos, los mismos gobiernos pueden y deben llegar a un acuerdo eficaz sobre las transferencias internacionales de armas que tenga los derechos humanos en su núcleo.”
Jueves, Septiembre 25, 2008 , 4:50 pm clasificado como: Armas bajo control, noticias.



