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Print This Post MIENTRAS SE APROXIMA UNA EJECUCIÓN EN TEXAS, se INTENTA OBTENER UN ANÁLISIS DE ADN

ACCIÓN URGENTE

Está  previsto que Henry Skinner, de 47 años, sea ejecutado en Texas el 24 de febrero. Fue condenado por el asesinato, cometido en 1993, de su novia y los dos hijos de ésta en la casa que los cuatro compartían. Él afirma ser inocente, y ha pedido el indulto y que se realicen análisis de ADN a las pruebas halladas en el lugar del crimen.

Hacia la medianoche del 31 de diciembre de 1993, la policía de Pampa, Texas, encontró a Elwin Caler, de 22 años, sentado en el porche de su vecino con una puñalada mortal. Murió sin identificar a su agresor. En la casa de al lado, la policía encontró el cadáver de la madre de Elwin Caler, Twila Busby, estrangulada y muerta a golpes. Su otro hijo, Randy Busby, de 20 años, yacía apuñalado en la cama. Unas tres horas después, la policía detuvo al novio de Twila Busby, Henry Skinner, en la casa de su ex novia, Andrea Reed, a poca distancia de allí. Tenía un profundo corte en la mano, y sangre en la ropa, incluida sangre que, según se descubrió, pertenecía a Twila Busby y Elwin Caler.

Henry Skinner se declaró  inocente en su juicio, celebrado en 1995, y sus abogados presentaron la teoría de que había sido físicamente incapaz de cometer los crímenes y que la policía había ignorado a un sospechoso alternativo perfectamente plausible. La defensa presentó a un toxicólogo que testificó que, en su opinión, era sumamente improbable que Henry Skinner hubiera podido cometer los crímenes a causa de su alto nivel de alcohol y codeína en sangre la noche en cuestión. La fiscalía no presentó testimonios de expertos que rebatieran este testimonio, y en su lugar sugirió que su historial de consumo de drogas y alcohol hacían que Skinner tolerara esas sustancias. La defensa presentó asimismo testimonios de expertos que afirmaban que una herida sufrida por Henry Skinner en la mano unos meses antes le había dejado sin la fuerza necesaria para infligir las graves lesiones de Twila Busby. Pese a ello, el jurado declaró a Henry Skinner culpable y lo condenó a muerte.

El caso contra Henry Skinner sigue siendo circunstancial, y sólo demuestra que estaba presente en el lugar de los asesinatos, un hecho que él nunca ha negado. Desde el juicio, han salido a la luz pruebas que señalan al posible sospechoso alternativo, y Andrea Reed, a quien la acusación utilizó como testigo de cargo clave, se ha retractado de parte de su testimonio (véase la página siguiente). El Medill Innocence Project de la Northwestern University, en Illinois –proyecto de renombre nacional cuyo trabajo ha contribuido a la liberación de 11 presos condenados erróneamente en Estados Unidos, cinco de ellos a muerte–, ha investigado el caso y ha concluido que la culpabilidad de Henry Skinner “es, en el mejor de los casos, cuestionable, y de hecho Skinner puede perfectamente ser inocente”. El director del proyecto, el profesor David Protess, ha escrito a la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas para decir que “en más de 20 años de investigación y estudio sobre posibles condenas erróneas, rara vez he visto un caso tan circunstancial y endeble en el que el preso fuera realmente culpable”.

Henry Skinner sigue pidiendo que se realicen análisis de ADN a las pruebas del crimen, pues afirma que podrían señalar como asesino a otra persona. Entre las pruebas que se quieren analizar se encuentran un frotis vaginal y recortes de uñas de Twila Busby, y material biológico hallado en un chubasquero que se encontró junto a su cadáver y en dos cuchillos encontrados en el lugar del crimen.

ESCRIBAN INMEDIATAMENTE en inglés o en su propio idioma, utilizando sus propias palabras (incluyan el número de recluso: 999143):

  • explicando que no pretenden disculpar el asesinato de Twila Busby y sus dos hijos;
  • señalando las serias dudas que existen en torno a la culpabilidad de Henry Skinner;
  • pidiendo el indulto para Henry Skinner y que se conmute su condena de muerte;
  • pidiendo al Estado que conceda la petición de Henry Skinner de que se realicen análisis de ADN a pruebas halladas en el lugar del crimen.

ENVÍEN LLAMAMIENTOS ANTES DEL 24 DE FEBRERO DE 2010 A: 

Presidenta de la Junta de Indultos y Libertad Condicional

Rissie L. Owens, Presiding Officer, Board of Pardons and Paroles, Executive Clemency Section

8610 Shoal Creek Boulevard, Austin, TX 78757, EE. UU.

Fax: + 1 512 467 0945

Tratamiento: Dear Ms Owens / Estimada Sra. Owens

Gobernador

Governor Rick Perry

Office of the Governor, P.O. Box 12428

Austin, Texas 78711-2428, EE. UU.

Fax: + 1 512 463 1849

Tratamiento: Dear Governor / Sr. Gobernador 

Envíen también copia a la representación diplomática acreditada en su país.
 

ACCIÓN URGENTE

MIENTRAS SE APROXIMA UNA EJECUCIÓN EN TEXAS, se INTENTA OBTENER UN ANÁLISIS DE ADN

INFORMACIÓN ADICIONAL

Según los testimonios presentados en el juicio de 1995, el 31 de diciembre de 1993, hacia las diez y media de la noche, Howard Mitchell fue a la casa de Twila Busby y Henry (“Hank”) Skinner para llevarlos a una fiesta. No consiguió despertar a Henry Skinner, que yacía ebrio en un sofá. En el juicio, Howard Mitchell describió a Henry Skinner como “completamente inconsciente” y “casi comatoso” (eso, una hora y media antes de los asesinatos). Howard Mitchell y Twila Busby fueron a la fiesta, pero él la dejó de vuelta en su casa al cabo de una hora, después de que ella se quejara de que, en la fiesta, su propio tío, Robert Donnell, la estaba acosando sexualmente.

Durante el juicio, la defensa alegó que Robert Donnell (muerto en un accidente de automóvil en 1997) era un sospechoso alternativo plausible al que la policía nunca había investigado, ya que se había centrado sólo en Henry Skinner. En 1997, Howard Mitchell hizo una declaración jurada en la que afirmaba que, unos cuatro meses antes de su muerte, Twila Busby le había dicho que Robert Donnell le había estado haciendo “proposiciones sexuales, e incluso había tratado de violarla”. En una vista celebrada en 2005 ante un tribunal federal, una vecina de Robert Donnell testificó que, un par de días después de los asesinatos, le había visto limpiando concienzudamente el interior de su camioneta y luego pintando el exterior. Según la testigo, esa conducta era algo fuera de lo común, ya que nunca antes le había visto limpiar el vehículo. La vecina declaró que Robert Donnell vestía siempre un chubasquero (al parecer, similar al encontrado en el lugar del crimen), y ella y otros testigos declararon en la vista que siempre llevaba un cuchillo, y que había amenazado a gente con él.

En el juicio, la fiscalía presentó una declaración realizada por Henry Skinner ante los investigadores tres días después de su detención, en la que decía que apenas recordaba nada tras quedarse dormido en el sofá. La acusación presentó también a Andrea Reed, quien declaró que, hacia la medianoche en cuestión, Skinner se había presentado en su caravana y le había contado una serie de historias contradictorias sobre lo ocurrido, incluida la de que creía que podía haber “matado a patadas” a Twila Busby (no había señales de que Twila Busby hubiera recibido patadas). También dijo que Henry Skinner había amenazado con matarla si llamaba a la policía. En 1997, Andrea Reed se retractó de partes de su testimonio. Dijo que Skinner no había amenazado con matarla, y que había estado mucho más ebrio de lo que ella había indicado en su testimonio. Según dijo, había mentido porque tenía miedo de ser detenida y de que obligaran a su joven hija a testificar. Declaró: “Las mentiras que conté para protegerme hicieron parecer que Hank había forzado la entrada en mi casa, me había tomado como rehén y había confesado los asesinatos. La verdad es que invité a un borracho inofensivo a mi casa y, durante tres horas, escuché un parloteo ininteligible”.

Durante 15 años, los tribunales de apelación han confirmado la condena de muerte de Henry Skinner. En su carta a la junta de indultos de Texas, el profesor Protess recuerda el caso de Anthony Porter, otro preso al que investigó el Medill Innocence Project. Anthony Porter había estado condenado a muerte durante más de 16 años en Illinois, y los tribunales habían confirmado su declaración de culpabilidad y su condena. En 1999, quince horas antes del momento fijado para la ejecución, recibió una suspensión, El proyecto desveló entonces que la condena de Anthony Porter era errónea, y Porter fue a continuación liberado.

Se ha demostrado que el sistema estadounidense de aplicación de la pena capital es susceptible de cometer errores. Desde 1976, más de 130 personas han sido excarceladas de los “corredores de la muerte” de todo el país tras descubrirse su inocencia. Desde 1989, los análisis de ADN han contribuido a exonerar a más de 200 personas condenadas por delitos en Estados Unidos, de las que 17 estaban condenadas a muerte. Algunos presos han sido ejecutados pese a existir serias dudas en torno a su culpabilidad. Entre ellos se encuentra Cameron Willingham, ejecutado en Texas en 2004 pese a los testimonios de expertos  que indicaban que el incendio que mató a las víctimas era accidental, y no provocado.

Amnistía Internacional se opone incondicionalmente a la ejecución de Henry Skinner, independientemente de su culpabilidad o inocencia, al igual que se opone a todas las ejecuciones. Estados Unidos ha ejecutado a 1.194 presos desde que reanudó los homicidios judiciales en 1977. Texas ha sido responsable de 449 de estas ejecuciones (véase Too much cruelty, too little clemency: Texas nears 200th execution under current governor, abril de 2009, http://www.amnesty.org/en/library/info/AMR51/057/2009/en). En lo que va de año, se han llevado a cabo seis ejecuciones en Estados Unidos, dos de ellas en Texas. 

AU: 31/10 Índice AI: AMR 51/013/2010 Fecha de emisión: 4 de febrero de 2010

Lunes, Febrero 8, 2010 , 6:10 pm clasificado como: Acciones urgentes, Contra la Pena de Muerte, Derechos Humanos en Estados Unidos de América, Derechos Humanos en Norteamérica, Temor por la seguridad. Print This Post

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