Las nuevas detenciones, reflejo del aumento de los ataques contra la libertad de expresión en Libia
Índice AI: MDE 19/001/201017 de febrero de 2010 Amnistía Internacional ha recibido con satisfacción la liberación, hoy, de cuatro empleados del programa radiofónico “Buenas noches, Bengasi” detenidos ayer, después de que su programa fuera suspendido el 14 de febrero de 2010. Al parecer, los detenidos han quedado en libertad tras la intervención de Saif al Islam al Gaddafi, hijo del dirigente libio.Amnistía Internacional ha instado a las autoridades libias a levantar la suspensión que pesa sobre “Buenas noches, Bengasi” y sobre sus empleados, y a garantizar que tanto ellos como los demás trabajadores de los medios de comunicación pueden ejercer libremente su derecho a la libertad de expresión, sin temor a sufrir acoso o detención.Los detenidos eran Muftah al Kibaili, supervisor general de “Buenas noches, Bengasi”, y otros tres empleados de la emisora: Suleiman al Kibaili, Khaled Ali y Ahmed Al Maksabi. Los cuatro fueron detenidos hacia las ocho de la tarde del 16 de febrero ante la emisora de radio, en la calle de Abd al Min’im Riyad, en Bengasi, al parecer después de que el director de la emisora denunciara que habían entrado en el edificio a pesar de tener prohibida la entrada. Según fuentes informativas, fueron detenidos en virtud de una orden dictada por el secretario del Comité General del Pueblo para la Seguridad Pública, y la detención la practicaron agentes de seguridad que llegaron en varios automóviles.Dos días antes, el director de la emisora, según los informes, había dicho a Muftah al Kibaili y a Suleiman al Kibaili que estaban suspendidos de su empleo. El 16 de febrero, al periodista Ahmed Khalifa, también empleado de la emisora, le impidieron entrar en el estudio para presentar el programa.Hasta entonces, “Buenas noches, Bengasi” se había emitido todas las noches, y había informado sobre una serie de cuestiones sociales de amplio interés público, como la creciente situación de pobreza y desempleo, la atención médica, el matrimonio y los servicios locales. También había informado de algunos asuntos considerados delicados por las autoridades libias, como la presunta corrupción en la administración de justicia y el incidente de la prisión de Abu Salim, en Trípoli, en 1996, cuando, según se cree, cientos de presos murieron a manos de las fuerzas de seguridad en circunstancias que, más de 13 años después, las autoridades aún no han aclarado. El caso de Abu Salim despierta especial interés en Bengasi, donde las familias de las víctimas han manifestado abiertamente sus demandas de verdad, justicia y reparación adecuada.Estas recientes detenciones de trabajadores de los medios de comunicación no son las primeras: “Buenas noches, Bengasi” ya ha estado anteriormente en el punto de mira de las autoridades. El abogado ‘Adnan el ‘Urfi fue detenido el 9 de junio de 2009 después de la emisión de un programa de “Buenas noches, Bengasi”, a finales de mayo de 2009, en el que, según los informes, el abogado declaró que en Libia no se respeta el Estado de derecho y relató las violaciones de derechos humanos sufridas por uno de sus clientes. ‘Adnan el ‘Urfi fue acusado de insultar a un funcionario público, pero el 12 de septiembre de 2009 un tribunal de Bengasi lo absolvió de todos los cargos. Según el periódico webLibya Al Youm, el presentador de “Buenas noches, Bengasi”, Ahmed Khalifa, fue citado para interrogatorio por la fiscalía de Bengasi el 11 de junio de 2009 en relación con las declaraciones de ‘Adnan el ‘Urfi. Al parecer, “Buenas noches, Bengasi” estuvo también a punto de ser suspendido en noviembre de 2008 después de que alguien llamara al programa y criticara las protestas en apoyo de Saif al Islam al Gaddafi cuando éste anunció que se retiraba de la vida pública. Información complementariaLa detención de los cuatro miembros del programa “Buenas noches, Bengasi” se ha producido en un momento en el que se ha asestado un fuerte golpe a la libertad de expresión y al acceso a la información en Libia. Desde el 24 de enero, las autoridades han bloqueado varios sitios web ubicados en el extranjero que difunden materiales críticos con las autoridades libias o abordan cuestiones delicadas, como el historial de derechos humanos del gobierno libio. Además, YouTube ya no está accesible en Libia: contiene información sobre el incidente de 1996 en la prisión de Abu Salim, y vídeos de familiares del dirigente libio Muammar al Gaddafi. El 21 de enero, dos periódicos –Oea y Cyrene, propiedad de Al Ghad Media Corporation, empresa libia privada asociada a Saif al Islam al Gaddafi– anunciaron que cesaban su publicación, y que sólo estarían disponibles en la web. Se ha informado de que la Comisión General de Prensa dejará de imprimirlos porque Al Ghad Media Corporation no paga sus deudas.El derecho a la libertad de expresión está severamente restringido en Libia tanto en la ley como en la práctica. El artículo 1 de la Ley 76 de 1972 sobre Publicaciones permite la libertad de expresión –pero sólo en la medida en que ésta entre “dentro del marco de los principios, valores y objetivos de la sociedad”– e impone severas restricciones a la libertad de la prensa y de los medios de comunicación audiovisuales. El Código Penal Libio contiene una serie de disposiciones que limitan seriamente el derecho a la libertad de expresión, y que se han utilizado para reprimir a los sospechosos de oponerse al actual sistema político o criticarlo.Los periodistas, los familiares de víctimas de violaciones de derechos humanos, los activistas políticos y otras personas que critican a las autoridades o que tratan de organizar reuniones o manifestaciones para protestar contra el gobierno corren peligro de sufrir detenciones y otras formas de intimidación y acoso. Por ejemplo, el escritor Jamal al Haji lleva detenido en la prisión de Jdeida, en Trípoli, desde el 9 de diciembre de 2009. Se enfrenta a cargos de insultos al poder judicial a raíz de una denuncia enviada al secretario del Comité General del Pueblo para la Justicia (de hecho, el ministro de Justicia libio) sobre los presuntos malos tratos que sufrió cuando estuvo detenido desde febrero de 2007 hasta marzo de 2009 por tratar de organizar una protesta. Otro preso de conciencia, Abdelnasser al Rabbasi, cumple en la actualidad una condena de 15 años en la prisión de Abu Salim por “socavar el prestigio del Líder de la revolución”, tras haber enviado al periódico Arab Times un mensaje de correo electrónico en el que criticaba a Mu’ammar al Gaddafi.
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Jueves, Marzo 4, 2010 , 6:45 pm clasificado como: Derechos Humanos en África, Libertad de culto, Temor por la seguridad, derechos económicos sociales y culturales.



