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Print This Post Obstáculos a la atención de la salud materna en Estados Unidos: efectos de la raza, la etnia, la pobreza, el origen nacional y el idioma

Del informe de Amnistía Internacional, Maternidad: peligro de muerte. La crisis de la asistencia a la salud materna en Estados Unidos

De todas las formas de desigualdad, la más horrible e inhumana es la injusticia en la atención de la salud.Dr. Martin Luther King, Jr., 25 de marzo de 1966El informe de Amnistía Internacional Maternidad: peligro de muerte. La crisis de la asistencia a la salud materna en Estados Unidos revela que, debido a la discriminación y a otros factores, en Estados Unidos las mujeres afroamericanas, las latinas, las que viven en la pobreza, las indígenas, las inmigrantes y las que no hablan apenas inglés encuentran más obstáculos para recibir atención de la salud materna que las blancas. Como consecuencia de estos obstáculos, el riesgo de sufrir complicaciones y de morir es mayor.Discriminación racialInamarie Stith-Rouse, afroamericana de 33 años, murió en un hospital de Boston tras haber dado a luz a una niña sana por cesárea. Su esposo, Andre, cuenta que, tras la operación, al intentar explicar al personal que ella estaba mal y le costaba respirar, le dijeron que “no era para tanto”, que se estaban poniendo “melodramáticos”.Tardaron horas en hacerle las pruebas debidas y comprobar que tenía una hemorragia, pero entonces fue ya demasiado tarde. Inamarie cayó en coma y murió cuatro días más tarde. Andre Rouse cree que la raza tuvo mucho que ver con la falta de respuesta inmediata del personal de hospital.

  • Las mujeres afroamericanas tienen casi cuatro veces más probabilidades de morir por complicaciones del embarazo que las blancas. En los embarazos de alto riesgo, la disparidad es aún mayor: las mujeres afroamericanas tienen cinco veces y media más probabilidades de morir que las blancas.
  • Las mujeres de color constituyen algo menos de la tercera parte de las mujeres de Estados Unidos (32 por ciento), pero más de la mitad (51 por ciento) de las mujeres sin seguro de salud, lo que supone que tienen más probabilidades de quedarse embarazadas sin que su salud sea óptima o con problemas médicos no tratados por no haber recibido atención primaria.
  • La atención prenatal es esencial para garantizar un embarazo seguro. Las mujeres afroamericanas y latinas tienen dos veces y media más probabilidades que las blancas de no recibir atención prenatal o de recibirla tarde. Alrededor de una de cada tres mujeres afroamericanas e indígenas no recibe atención prenatal adecuada desde el primer trimestre de embarazo.
  • El informe de Amnistía Internacional revela que un elevado número de mujeres en general tienen acceso limitado a servicios anticonceptivos asequibles, lo cual contribuye al hecho de que en Estados Unidos alrededor de la mitad de los embarazos sean involuntarios. La cifra es aún más alta en el caso de de las mujeres de color: en un estudio, el 69 por ciento de las mujeres afroamericanas y el 54 por ciento de las hispanas informaban de que sus embarazos habían sido involuntarios, frente al 40 por ciento de las mujeres blancas.

Trudy LaGrew, mujer indígena residente en la reserva de Red Cliff, en la zona rural del norte de Wisconsin, murió de un problema de corazón no diagnosticado, unos meses después de haber dado a luz. Como muchas otras mujeres de Estados Unidos, no había recibido atención de la salud materna adecuada porque vivía en una zona sin servicios médicos suficientes. Aunque su embarazo se consideraba de alto riesgo, no acudió a ningún obstetra o especialista en casos de alto riesgo para recibir atención prenatal, porque el más próximo estaba a dos horas en automóvil de distancia. Sufrió una serie de complicaciones graves tras la cesárea y no salió del hospital hasta dos meses después. Sin embargo, apenas recibió cuidados de seguimiento, porque el centro médico estaba muy lejos y su mal estado de salud restringía su capacidad de desplazamiento. .

  • El Servicio de Salud para la Población Indígena (IHS), que supervisa los centros de salud de la población indígena, incluida la de Alaska, adolece de una grave falta de fondos y personal. El gasto per cápita del gobierno federal en atención de la salud de la población indígena es de sólo alrededor de la tercera parte del gasto médico medio que se hace por persona en Estados Unidos en general.

    Falta de acceso debido a la situación económica

En una familia que en general gana alrededor de que será 1.200 dólares mensuales, donde tiene que pagar renta, donde tiene que pagar comida, donde tiene que pagar gasolina, increméntale de una familia de cuatro un seguro médico. ¿Quién los paga? No tiene el dinero para pagarlo, o se paga el seguro medico y se queda sin comer.Participante en grupo de discusión de Amnistía Internacional sobre salud materna, Wisconsin rural, julio de 2008 

  • Un alto porcentaje de mujeres en edad reproductiva no tienen seguro médico. Casi 13 millones de mujeres de entre 15 y 44 años –una de cada cinco– no están aseguradas.
  • Tener un bebé supone probablemente el mayor gasto médico para las familias durante la edad fértil. Sin seguro, la atención de la salud materna puede costar entre 8.300 y 10.700 dólares en caso de parto vaginal y hasta 18.900 si se practica una cesárea. Los honorarios de los profesionales de la salud pueden suponer de 4.350 a 6.000 dólares más por término medio.
  • Aunque, por ley, no puede negarse el acceso a un hospital a una mujer que se haya puesto de parto, con independencia de su situación económica, posteriormente se le puede enviar una factura por la atención médica prestada.
  • En un estudio de 3.600 pólizas de seguro individual se determinó que sólo el 13 por ciento ofrecían cobertura exhaustiva de la maternidad.
  • Muchas mujeres con bajos ingresos no tienen derecho a acogerse a Medicaid y carecen de medios para pagarse un seguro privado.
  • En una reciente encuesta se comprobó que al 30 por ciento de las personas con bajos ingresos (menos de 27.000 dólares anuales) no se les ofrecía seguro de salud a través de su empleador.
  • Las clínicas comunitarias de salud son una importante fuente de asistencia para las personas con bajos ingresos, pues ofrecen servicios aplicando una escala móvil basada en los ingresos y el tamaño de la familia. Los centros comunitarios que cumplen los requisitos federales necesarios (FQHC) atendieron en 2007 a más de 16 millones de personas, casi el 75 por ciento de las cuales carecían de seguro o estaban cubiertas por Medicaid. Sin embargo, sólo hay FQHC en alrededor del 20 por ciento de las zonas sin servicios médicos suficientes, por lo que gran número de personas carecen de esta protección decisiva.
  • Un total de 29 estados, más Washington D.C., permiten a las mujeres embarazadas el acceso temporal a servicios médicos a través de Medicaid mientras se tramita su solicitud de acceso permanente. Sin embargo, incluso entonces persisten las demoras y los obstáculos para recibir atención, y algunas mujeres pueden perder posteriormente la cobertura por no saber que tienen que hacer más papeleo para mantenerla pasados 45 días.

Obstáculos jurídicosUna niña mexicana de 15 años viajó a Estados Unidos para cuidar de su cinco hermanos pequeños y que su madre pudiera así trabajar. En julio de 2007 se quedó embarazada, tras haber sido violada por el novio de su madre. El personal del servicio para mujeres inmigrantes de la Asociación Cristiana Femenina (YWCA) de Memphis que le prestó apoyo dijo que no pudo encontrar a ningún médico ni hospital dispuesto a ofrecer a la niña atención prenatal si no accedía a dejar a su hijo en adopción, a lo que ella se negaba. La única asistencia médica que recibió fue un examen de confirmación del embarazo se que le realizó para la causa penal entablada contra el novio de su madre.

  • Las inmigrantes indocumentadas no tienen derecho a Medicaid. En 2008, más del 44 por ciento de las personas sin ciudadanía estadounidense residentes en el país (incluidos los inmigrantes documentados y los indocumentados), 9,5 millones, no tenían seguro.
  • Debido a la falta de intérpretes o de información en otros idiomas, aparte del inglés, las inmigrantes tienen menos probabilidad de participar activamente en las decisiones sobre la atención de su salud.
  • Alrededor de una tercera parte de la población hispana (36 por ciento) e indígena (33 por ciento) y el 22 por ciento de la afroamericana no tienen seguro, frente al 13 por ciento de la población blanca.
  • Las mujeres de color constituyen un porcentaje desproporcionado de las mujeres que dependen de Medicaid y se ven, por tanto, especialmente afectadas por los obstáculos a la asistencia que se presta a través de programas con financiación pública.
    Para más información, pónganse en contacto con: Suzanne Trimel, 212-633-4150, strimel@aiusa.org

Miércoles, Marzo 17, 2010 , 7:18 pm clasificado como: Derechos Sexuales y Reproductivos, Discriminación, Erradicar la violencia contra las mujeres, Estados Unidos, Impunidad, Temor por la salud, derechos económicos sociales y culturales. Print This Post

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