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Print This Post Un ciudadano sudanés puede ser ejecutado en Arabia Saudí por “brujería”

Amnistía Internacional ha instado hoy a las autoridades saudíes a que intervengan para detener la ejecución, posiblemente inminente, de un ciudadano sudanés condenado a muerte por “brujería”.  
 
Abdul Hamid Bin Hussain Bin Moustafa al-Fakki fue condenado a muerte por un tribunal de Medina el 27 de marzo de 2007, tras haber sido acusado de elaborar un hechizo para conseguir reconciliar a los padres divorciados de su cliente.
 
 
Se sabe muy poco de las actuaciones judiciales en este caso, ya que se mantuvieron en secreto. La condena a muerte se impuso hace tres años, pero no se sabe en qué etapa esta la causa ni si se ha fijado ya fecha de ejecución. No obstante, dado el tiempo transcurrido, es probable que ésta sea inminente.
 
 
“‘Abdul Hamid al-Fakki parece haber sido condenado únicamente por ejercer pacíficamente sus derechos a la libertad de expresión y religión”, ha dicho Philip Luther, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África.
 
 
“Pedimos al rey Abdulá de Arabia Saudí que no permita que esta y otras ejecuciones sigan adelante”.”
 
 
‘Abdul Hamid Bin Hussain Bin Moustafa al-Fakki fue detenido el 8 de diciembre de 2005 en la ciudad de Medina por la policía religiosa, denominada oficialmente Comité para la Difusión de la Virtud y la Prevención del Vicio.  
 
Tras caer en una trampa de la policía religiosa, fue acusado de brujería. No se sabe con certeza por qué las autoridades lo eligieron. Un hombre que trabaja para la policía religiosa se puso en contacto con él y le pidió que preparara un hechizo para hacer que su padre se separara de su segunda esposa y volviera con la primera, madre del supuesto cliente.
 
 
Al parecer, ‘Abdul Hamid aceptó el encargo a cambio de 6.000 riales saudíes (unos 1.600 dólares estadounidenses).
 
 
Según parece, ‘Abdul Hamid aceptó del gancho un adelanto de 2.000 riales, le pidió los nombres de su padre y de la segunda esposa de éste, así como los de sus madres, y acordó reunirse con él posteriormente para entregarle el hechizo encargado.
 
 
Unos agentes de la policía religiosa vieron a Abdul Hamid llegar al lugar de la cita y subir al automóvil del hombre que le había encargado el hechizo. Tras entregarle el trabajo, consistente en nueve pedazos de papel con códigos escritos con azafrán, recibió el resto del dinero.
 
 
Abdul Hamid fue detenido después en posesión de billetes de banco cuyos números de serie había registrado la policía religiosa.
 
 
Abdul Hamid fue interrogado y al parecer torturado. Según parece, confesó haber llevado a cabo actos de brujería para tratar de resolver los problemas familiares del hombre que se había puesto en contacto con él.
 
 
Información complementaria
 
 
El delito de “brujería”, que no está definido en las leyes de Arabia Saudí, ha sido utilizado como castigo por el ejercicio legítimo de derechos humanos tales como el derecho a la libertad de conciencia, religión y expresión.
 
   
Las autoridades saudíes detuvieron a decenas de personas por “brujería” en 2009, y este año han detenido a 20 más. A menudo es la policía religiosa la que efectúa las detenciones utilizando trampas para asegurarse de que los cargos no sólo son por “brujería”, sino también por otros delitos, como khilwa (hallarse en compañía de personas del sexo opuesto que no son familiares cercanos).
 
 
La última ejecución conocida por “brujería” fue la del ciudadano egipcio Mustafa Ibrahim, el 2 de noviembre de 2007. Ibrahim, detenido en mayo de 2007 en la ciudad de ‘Arar, donde trabajaba como farmacéutico, y fue acusado de “apostasía” por haber degradado un ejemplar del Corán al dejarlo en un aseo.
 
   
Arabia Saudí aplica la pena de muerte por una amplia gama de delitos, algunos de ellos sin consecuencias mortales, como la brujería. Los procedimientos judiciales no cumplen las normas internacionales sobre garantías procesales.
 
 
A los acusados rara vez se les permite ser representados por un abogado, y en muchos casos no se les informa de la marcha de las actuaciones.
 
 
La condena puede estar basada únicamente en confesiones conseguidas bajo coacción o engaño. En Arabia Saudí puede ejecutarse a los presos sin que se les haya comunicado previamente ni a ellos ni a sus familiares una fecha de ejecución. En lo que va de 2010 han sido ejecutadas al menos 11 personas.
 
 
 
FIN/
 

Miércoles, Mayo 19, 2010 , 7:27 pm clasificado como: Contra la Pena de Muerte, Derechos Humanos en Asia, Libertad de Expresión, Libertad de culto, Temor por la seguridad. Print This Post

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