De nuevo en régimen de aislamiento el activista que denunció el programa nuclear israelí
Amnistía Internacional ha acusado a las autoridades israelíes de someter a trato cruel, inhumano o degradante a Mordechai Vanunu, encarcelado tras haber informado sobre el programa nuclear de Israel, por recluirlo en régimen de aislamiento.
Mordechai Vanunu, israelí de 56 años y que pasó 18 en prisión por revelar datos del arsenal nuclear de su país a un periódico británico en 1986, fue enviado de nuevo a prisión el 23 de mayo por un periodo de tres meses, acusado de ponerse en contacto con un ciudadano extranjero. Fue recluido casi de inmediato en régimen de aislamiento. Amnistía Internacional pide que sea puesto en libertad de inmediato y sin condiciones.
“Mordechai Vanunu no debe estar encarcelado, y mucho menos recluido en régimen de aislamiento en una unidad para delincuentes violentos”, ha manifestado Malcolm Smart, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio.
“Sufrió mucho cuanto estuvo recluido en régimen de aislamiento durante 11 años tras ser encarcelado en 1986, y someterlo de nuevo a tales condiciones no es más que trato cruel, inhumano o degradante.”
Vanunu se encuentra recluido en la prisión de Ayalon, en el centro de Israel. Su abogado ha comunicado a Amnistía Internacional que lo han puesto en una celda aislada, aparentemente para protegerlo de otros presos.
Algunos políticos y medios de comunicación israelíes llevan años tachando a Vanunu de traidor y de enemigo del Estado por haber revelado los esfuerzos de Israel por desarrollar armas nucleares, y él asegura haber recibido amenazas de muerte.
“Mordechai Vanunu es preso de conciencia -ha explicado Malcolm Smart–. Puede que las autoridades israelíes hayan afirmado que lo han puesto en régimen de aislamiento para protegerlo de posibles agresiones de otros presos, pero si al gobierno israelí le preocupa realmente su seguridad debe dejarlo en libertad sin demora. Su vuelta a prisión es una medida cruel e injustificada.”
Vanunu, ex técnico de una planta nuclear israelí de las inmediaciones de la ciudad meridional de Dimona, reveló detalles del arsenal nuclear del país al periódico británico The Sunday Times.
A raíz de ello, el 30 de septiembre de 1986 fue secuestrado en Italia por agentes del Mossad, que lo llevaron en secreto a Israel, donde fue juzgado y condenado de 18 años de prisión, de los cuales pasó los 11 primeros recluido en régimen de aislamiento.
Desde que quedó en libertad, en 2004, las autoridades israelíes lo han sometido a vigilancia policial en virtud de una draconiana orden militar que se prorroga cada seis meses.
De acuerdo con esta orden, tiene prohibido comunicarse con extranjeros, en especial periodistas. No puede salir del país ni acercarse a embajadas extranjeras. Si quiere cambiar de domicilio, tiene que informar de ello a las autoridades.
“Las restricciones impuestas a Mordechai Vanunu limitan arbitrariamente su derecho a la libertad de circulación, expresión y asociación y son contrarias, por tanto, al derecho internacional –ha señalado Malcolm Smart–. Deben levantarse de inmediato para que puede comenzar a vivir de nuevo como un hombre libre.”
El 17 de junio de 2010, el hermano de Mordechai Vanunu, Meir Vanunu, dijo a Amnistía Internacional: “Es muy traumático para Mordechai que lo pongan de nuevo en régimen de aislamiento y lo sometan a hostigamiento. Son las mismas condiciones en que estuvo anteriormente durante 11 años, y no hay justificación para ello tras 24 años de sufrimiento”.
“Tememos los efectos que pueda tener esto para su salud. Ya es hora de que Mordechai goce de verdadera libertad: se le debe permitir viajar y salir de Israel. Nunca se le debería haber puesto en esta situación.”
Debido a las duras condiciones de la unidad para delincuentes peligrosos de la prisión de Ayalon, Vanunu sólo puede salir de su celda una hora diaria para pasear por el patio de la prisión.
En la actualidad no puede hacer llamadas telefónicas si no indica a las autoridades de la prisión a qué persona desea llamar, a lo cual él se niega por principios. Debido a ello, no ha tenido contacto con sus amigos ni su familia desde que comenzó su actual encarcelamiento.
Su abogado, Michael Sfard, que ha podido verlo, ha dicho a Amnistía Internacional: “Mordechai Vanunu sufre con el aislamiento. No se le debe hacer pagar por la enemistad que le tengan otras personas”.
Documento público
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