Las autoridades de Honduras deben urgentemente impulsar una investigación exhaustiva e imparcial sobre el incendio en la cárcel de Comayagua que según informes ha dejado más de 300 presos muertos y a decenas de otras personas con quemaduras graves, dijo hoy Amnistía Internacional.

En ese centro de detención Comayagua, que se encuentra a 85 km al norte de la capital Tegucigalpa, se reportó que se encontraron numerosos presos heridos y los cuerpos carbonizados de otros reclusos que se encontraban siendo recuperados de la escena.

"Es esencial que los sobrevivientes del incendio y familiares de quienes murieron sepan la verdad sobre lo que ocurrió, así como a los hechos que antecedieron a esta esta terrible pérdida de vidas,", dijo Esther Major, investigadora de Centroamérica de Amnistía Internacional.

"El Gobierno también debe adoptar medidas urgentes para adecuar las condiciones de reclusión de manera que se pueda garantizar que no vuelva a ocurrir semejante tragedia”.

Esta no es la primera muerte masiva durante un incendio en una cárcel en Honduras – en 2004 hubo un incendio en la cárcel de San Pedro Sula donde murieron más de 100 personas.”

"Ocho años después, cientos de presos una vez más perecieron en las circunstancias más horrendas, atrapadas y sin ninguna vía de escape", agregó Esther Major.