Foto: Viasna
Ante la liberación de 250 personas encarceladas en Bielorrusia por motivos políticos, entre ellas las defensoras de los derechos humanos Marfa Rabkova y Nasta Loika, como parte de un acuerdo con Estados Unidos, Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central, ha afirmado:
“Aunque la liberación de cientos de personas detenidas injustamente por cargos de motivación política es una medida positiva, no debe confundirse con la justicia. Marfa Rabkova, Nasta Loika, Valiantsin Stefanovich y otras personas no debería haber pasado ni un solo día en prisión. La libertad no debe ser en ningún caso fruto de negociaciones geopolíticas sobre seres humanos. No se hará justicia hasta que los responsables de su encarcelamiento ilícito rindan cuentas.
“Las autoridades de Bielorrusia deben poner en libertad de inmediato y sin condiciones a todas las personas que continúan encarceladas únicamente por ejercer sus derechos humanos, anular sus sentencias condenatorias y poner fin a la represión sistémica contra personas críticas con el gobierno. Las nuevas represalias, como las detenciones y los encarcelamientos que estamos observando, son inaceptables.”
Las nuevas represalias, como las detenciones y los encarcelamientos que estamos observando, son inaceptables.Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central
Información complementaria
El 19 de marzo, las autoridades de Bielorrusa pudieron en libertad a 250 personas presas, entre ellas las destacadas defensoras de los derechos humanos Marfa Rabkova, Nasta Loika y el defensor Valiantsin Stefanovich. Entre las personas liberadas figura también Mikita Zalatarou, detenido en 2021 cuando tenía 17 años y condenado a cinco años.
Las liberaciones se produjeron tras negociaciones con Estados Unidos, que a su vez accedió a suavizar ciertas sanciones contra instituciones financieras y sectores clave de la exportación de Bielorrusia. Según la información disponible, aunque la mayoría de las personas liberadas se han quedado en Bielorrusia, al menos 15 de ellas fueron trasladadas a Lituania acompañadas por la delegación de Estados Unidos.
Las personas que ahora están en libertad fueron detenidas, enjuiciadas y encarceladas por cargos de motivación política, en represalia por sus actividades profesionales como el trabajo en favor de los derechos humanos o por el ejercicio pacífico de sus derechos humanos durante las protestas que siguieron a las muy controvertidas elecciones presidenciales de 2020, que dieron lugar a una oleada de represalias en gran escala que continúa hasta el día de hoy.


