Foto: familia de Blooklyn
Ante la persistente falta de información sobre el paradero, estado de salud y condiciones de detención del preso de conciencia Brooklyn Rivera, Amnistía Internacional declaró:
“Mantener detenido a Brooklyn Rivera sin información sobre su paradero y estado de salud, y sin acceso a familiares ni abogados engrosa las ya gravísimas violaciones de derechos humanos que está padeciendo. Las autoridades nicaragüenses tienen la obligación de demostrar sin demora que se encuentra con vida y garantizar que se respetan plenamente sus derechos”, declaró Astrid Valencia, Directora Adjunta de Investigación para las Américas de Amnistía Internacional.
Las autoridades nicaragüenses tienen la obligación de demostrar sin demora que se encuentra con vida y garantizar que se respetan plenamente sus derechos.”Astrid Valencia, Directora Adjunta de Investigación para las Américas de Amnistía Internacional.
Amnistía Internacional ha denunciado de manera reiterada el aparato represivo del gobierno de Daniel Ortega, que ha sumido al país en una profunda crisis de derechos humanos evidenciada en el desmantelamiento de medios de comunicación independientes y organizaciones de derechos humanos, el envío forzado al exilio a cientos de periodistas y personas activistas, y la criminalización de personas defensoras de derechos humanos, lideres comunitarios y voces críticas.
“La falta de transparencia en torno a la detención de Brooklyn Rivera confirma un patrón más amplio de represión contra líderes indígenas, voces críticas y organizaciones de la sociedad civil en Nicaragua. Él y todas las personas detenidas solo por ejercer sus derechos humanos deben gozar de libertad de forma inmediata e incondicional,” concluyó Valencia.
La falta de transparencia en torno a la detención de Brooklyn Rivera confirma un patrón más amplio de represión contra líderes indígenas, voces críticas y organizaciones de la sociedad civil en Nicaragua.”Astrid Valencia, Directora Adjunta de Investigación para las Américas de Amnistía Internacional.
Las detenciones arbitrarias, el hostigamiento contra cualquier persona que disiente sobre las políticas estatales o es percibida como opositora, incluyendo líderes indígenas como Brooklyn Rivera, evidencian la continuación de un patrón de represión destinado a silenciar cualquier tipo de disidencia y continuar consolidando el control estatal arbitrario y desmedido mediante el miedo. Según el reciente informe del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, declaró que al menos 46 personas permanecen detenidas por motivos políticos en Nicaragua, lo que demuestra que el caso de Brooklyn Rivera forma parte de un patrón sistemático de persecución.


