Foto: Asif HASSAN / AFP via Getty Images
Ante los homicidios de al menos 26 personas durante las protestas que estallaron en todo Pakistán el 1 de marzo a raíz del magnicidio del líder supremo iraní, Ali Jamenei, en los ataques dirigidos por Estados Unidos e Israel contra Irán, Babu Ram Pant, director regional adjunto de Amnistía Internacional para Asia Meridional, ha manifestado:
“Los homicidios de manifestantes y los informes sobre el uso de munición letal por las fuerzas de seguridad para disolver estas concentraciones suscitan profunda preocupación relacionada con el uso ilícito de la fuerza. La población tiene derecho a reunirse pacíficamente y expresar su disidencia, incluso en momentos de mayor tensión. En momentos de crisis como este, las fuerzas de seguridad deben demostrar su compromiso para proteger la vida y salvaguardar la reunión pacífica.
Aunque haya casos de manifestantes violentos, los servicios encargados de hacer cumplir la ley deben evaluar la situación caso por caso, ejercer la moderación y recurrir a la fuerza sólo cuando sea absolutamente necesario. Todo uso de la fuerza debe ser proporcionado a la gravedad del delito, obedecer a un objetivo legítimo y dirigirse únicamente contra quienes participan en actos de violencia. Los medios letales sólo deben utilizarse como último recurso y sólo contra quienes representan una amenaza inminente para la vida. Las autoridades deben actuar con moderación para evitar más lesiones graves y pérdida de vidas en futuras protestas, y adoptar todas las medidas necesarias para cumplir su obligación positiva de facilitar el ejercicio del derecho a la libertad de reunión pacífica.
Aunque haya casos de manifestantes violentos , los servicios encargados de hacer cumplir la ley deben evaluar la situación caso por caso, ejercer la moderación y recurrir a la fuerza sólo cuando sea absolutamente necesario.Babu Ram Pant, director regional adjunto de Amnistía Internacional para Asia Meridional
Amnistía Internacional pide una investigación exhaustiva, independiente, imparcial y efectiva de las muertes y lesiones causadas y del uso de la fuerza por el personal de seguridad. Las familias de las personas muertas y heridas tienen derecho a una reparación.”
Información complementaria
El 1 de marzo hubo grandes manifestaciones en las ciudades de Skardu, Gilgit, Karachi, Islamabad, Lahore y Peshawar.
Según informes, al menos 10 personas perdieron la vida y 96 resultaron heridas en el exterior del Consultado de Estados Unidos en Karachi cuando los manifestantes irrumpieron en el recinto. Diversos informes apuntan a que se usaron armas de fuego contra las personas que se manifestaban, y muchas de ellas ingresaron en hospitales con heridas de bala. Al menos hubo dos manifestantes muertos y más de 30 heridos cerca del barrio diplomático de la capital, Islamabad. Quienes protestaban denunciaron el uso de proyectiles de impacto cinético y gas lacrimógeno. En Skardu perdieron la vida 14 personas, entre ellas un soldado. En Skardu y Gilgit, manifestantes prendieron fuego a la sede del Grupo de Observadores Militares de las Naciones Unidas en la India y el Pakistán (UNMOGIP). En Skardu también se incendiaron una escuela y algunas oficinas municipales.
Posteriormente se prohibieron todas las reuniones públicas en las provincias de Sindh y Punyab y en Islamabad. Se impuso el toque de queda en la ciudad de Skardu y se ha desplegado el ejército paquistaní.


