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De sentencia en sentencia, la lucha contra los feminicidios continúa

Ana Suárez

Ana Suárez

Campaigner en Amnistía Internacional México

A inicios del 2020, más de una pensamos que este sería “el año” de la lucha por los derechos
de las mujeres en México. Con iniciativas como #UnDíaSinNosotras y un histórico 8 de Marzo
con 80 mil personas en las calles, no era para menos.

Hoy, la pandemia nos supone nuevos retos. Muchas de las mujeres que antes estábamos
aglomeradas en el Monumento a la Revolución y marchando en diferentes puntos del país,
estamos en casa reinventando maneras de alzar la voz desde nuestros espacios. Pero algo es
seguro: no nos daremos por vencidas. Haremos todo lo posible para que el 2020 pase a la
historia como un año clave en el movimiento de las mujeres.

La misma fuerza que teníamos a principios del 2020 aún nos empodera e impulsa a exigir
nuestros derechos como nunca antes. Es por eso que, para poder organizarnos y ser más
contundentes, vale la pena hacer un breve recorrido por lo que muchas ya han logrado en la
lucha por nuestros derechos, concretamente en la lucha para prevenir y erradicar los
feminicidios en México.

En México, el asesinato de mujeres por razón de género empezó a ser visible a partir de 1993
con las desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua. La gravedad de
los hechos, junto con la inacción de las autoridades, llevó a que las familias y las organizaciones
a investigar los casos y exigir justicia. La problemática ganó tal espacio en medios de
comunicación y en el imaginario colectivo, que incluso se hicieron películas hollywoodenses al
respecto. Un ejemplo es “Verdades que Matan”, que se estrenó en el Festival de Cannes en
1995.

Por supuesto, el tema no solo quedó en las comunicaciones. Diversas organizaciones y
defensoras estuvieron al frente de la lucha, fueron los principales motores de visibilización y
desde ese entonces han buscado justicia por todos los medios para los feminicidios en Juárez.
Y es precisamente en ese contexto que se logra el primer gran paso en el frente legal.

En 2007 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) admitió el caso de Claudia,
Esmeralda y Laura, tres jóvenes que desaparecieron y cuyos cuerpos se encontraron con signos
de violencia sexual en un campo algodonero en Juárez, en 2001.

En 2009, la CoIDH falló considerando responsable al Estado mexicano por su falta de debida
diligencia en la investigación de las muertes de las mujeres y por la falta de prevención de este
tipo de crímenes. Situación que promueve la repetición de los actos de violencia y envía el
mensaje de que la violencia contra la mujer puede ser tolerada y aceptada como parte de la
vida cotidiana.

Desde entonces, se sabe a nivel internacional que las autoridades mexicanas no cumplen con
su obligación de garantizar nuestras vidas sino que, por el contrario, su actuar fomenta una
cultura que nos vulnera día con día.

Más adelante, en 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se pronunció por el
caso de Mariana Lima Buendía, una mujer del Estado de México víctima de feminicidio en
2010. El esposo de Mariana declaró a las autoridades haberla encontrado sin vida en su
domicilio después de que ella misma decidiera quitarse la vida. Sin embargo, Irinea Buendía,
madre de Mariana, afirmó que su hija le había comunicado sus deseos de abandonar su hogar
por las agresiones que sufría por parte de su esposo. A pesar de ello, las autoridades no
investigaron el caso con perspectiva de género.

En su sentencia, la SCJN señaló las que, en efecto, la investigación de la muerte de Mariana
presentó diversas irregularidades y estableció que, dado que la mayoría de las fiscalías no
aplican correctamente los criterios distinguen el feminicidio, TODAS las muertes violentas de
mujeres deben ser investigadas con perspectiva de género para descartar o confirmar las
razones de género en la muerte.

Arriba: Irinea Buendía

La sentencia de la SCJN logró que se abra el caso de Mariana Lima por feminicidio, los procesos
penales siguen en trámite y aún no se hace justicia. Sin embargo, esta sentencia también es un
gran paso para que todas las muertes violentas de mujeres sean investigadas con perspectiva
de género y así evitar las recurrentes omisiones y negligencias de las autoridades.

Tal es el caso de Karla Pontigo, de San Luis Potosí, cuyo feminicidio, a pesar de contar con
evidencias de agresión, fue investigado como accidente.

Afortunadamente, las familias y las defensoras no paramos y este caso también fue llevado a la
SCJN en 2016 y resuelto en 2019. En su sentencia, la SCJN sigue la línea iniciada con Mariana
Lima y no solo establece que la muerte de Karla debió ser investigada con perspectiva de
género desde un inicio, señalando las múltiples fallas de la Fiscalía de San Luis Potosí, sino que
también exige que se investigue y sancione a todas las personas servidoras públicas que
cometieron omisiones en la investigación. Así, la sentencia de Karla Pontigo hace historia
porque señala la responsabilidad de las autoridades que obstruyen el derecho al debido
proceso y el acceso a la justicia y verdad para las mujeres en México.

Todavía falta mucho camino para recorrer en el caso de Karla y en el de todas las mujeres
víctimas de feminicidio en México, cuyas investigaciones lamentablemente siguen
presentando graves deficiencias. No obstante, como dijimos al inicio de este blog, no nos
daremos por vencidas.

Hoy estamos unidas y preparadas para seguir dando importantes pasos para lograr que las
autoridades mexicanas dejen de ser negligentes ante nuestros asesinatos por razón de género.
¡#LaLuchaContinúa!

Conoce más sobre el caso de Karla y cómo puedes ayudar aquí.

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