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Cinco mitos que hay que desterrar sobre las personas intersex

Por Amnistía Internacional

Por Amnistía Internacional

Mito número 1: Toda persona nace hombre o mujer

Se suele presuponer que el mundo se divide en dos grupos de personas claramente definidos, el masculino y el femenino, y que las características biológicas y genéticas de todas las personas encajan en una de estas dos categorías.

Sin embargo, no siempre es así. Hay millones de personas en el mundo cuyas características sexuales no se ajustan a las típicas nociones binarias sobre los cuerpos masculinos o femeninos. Muchas de estas personas —aunque no todas— se identifican como intersex o intersexuales.

La palabra intersex (o intersexual) es un término general que se utiliza para describir una amplia gama de variaciones naturales que afectan a los genitales, las gónadas, las hormonas, los cromosomas o los órganos reproductivos. En ocasiones, estas características son visibles desde el nacimiento, otras veces aparecen en la pubertad, y en ocasiones no son físicamente evidentes en absoluto.

Mito número 2: Los casos de personas intersex son muy raros

Según especialistas, aproximadamente un 1,7% de la población nace con rasgos intersex, una cifra comparable a la cantidad de personas que nacen pelirrojas.

A pesar de esto, el término intersex en general sigue sin entenderse, y las personas intersex están muy infrarrepresentadas.

Mito número 3: La intersexualidad es un trastorno que necesita ser corregido

Muchos niños y niñas intersex son sometidos a intervenciones quirúrgicas para “normalizarlos”, aunque estas intervenciones suelen ser invasivas e irreversibles, y no están motivadas por ninguna urgencia médica.

Aunque las intenciones de personas especialistas y progenitores sean buenas, la realidad es que las intervenciones realizadas en la infancia a las personas intersex pueden causarles graves problemas, como infertilidad, dolor, incontinencia y sufrimiento psicológico de por vida. Y todo esto sólo para que se ajusten al aspecto que, según la sociedad, “debe” tener una niña o un niño.

La investigación de Amnistía Internacional  ha puesto de manifiesto la violación de derechos humanos que esto constituye (véase aquí un resumen en español). Estas intervenciones suelen realizarse en niños y niñas que son demasiado pequeños para participar de forma significativa en decisiones sobre sus cuerpos, y a sus progenitores no suele informárseles adecuadamente sobre los posibles riesgos.

Aunque los Estados tienen la obligación de combatir los estereotipos perjudiciales sobre género y diversidad, muchos optan por someter a los menores a operaciones innecesarias sólo para que “encajen”.

Mito número 4: Las personas intersex son transgénero

Ser intersex no tiene nada que ver con ser transgénero.

Nuestras características físicas sexuales no tienen nada que ver con lo que consideramos nuestra identidad de género, ni por quién sentimos atracción.

La palabra “transgénero” –o trans– es un término general que abarca a las personas cuya identidad de género es diferente del sexo que les asignaron al nacer. La palabra “intersex” tiene que ver con las características sexuales físicas, no con el sentido de identidad interno. Una persona intersex puede identificarse también como trans, pero ambas son cosas diferentes, como lo son el género y el sexo.

Una persona intersex puede ser hetero, gay, lesbiana, bisexual o asexual, y puede identificarse como mujer, hombre, ambas cosas o ninguna.

Las personas intersex y trans tienen derecho a elegir su propia identidad sexual, y jamás deben ser obligadas a vivir con cuerpos o identidades con los que no se sienten cómodas.

Mito número 5: No hay nadie que alce la voz en favor de las personas intersex

Aunque aún existen muchos errores de concepto sobre el término intersex, hay gran número de activistas intersex geniales en todo el mundo que luchan para visibilizar la intersexualidad y proteger los derechos humanos.

Muchas de estas personas defensoras de los derechos humanos afirman que quieren asegurarse de que en el futuro ningún niño o niña pase por lo que ellas sufrieron.

Eves y Charlie, dos activistas intersex, hablaron a Amnistía Internacional sobre la necesidad de transparencia y aceptación.

Eves afirmó:

“La sociedad debe abrirse más a toda la diversidad que implica ser una persona. Y todas las personas, desde que nacen, deben poder crecer tal como son”.

Por su parte, Charlie señaló:

“Si no se habla del tema, si existe un velo de silencio de facto, a las personas afectadas les resulta increíblemente difícil aceptarse a sí mismas y aceptar su cuerpo”.

Últimamente se ha avanzado mucho gracias al incansable trabajo de campaña de activistas y organizaciones intersex.

Aún queda mucho por hacer, pero Amnistía Internacional seguirá apoyando la lucha de las personas intersex por vivir sin culpa, estigma ni dolor.

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